7 de diciembre de 2004

ETA empaña el Día de la Constitución con siete bombas de escasa potencia

El titular de portada de El País. Sorprendente. Cuando uno selecciona el rasgo de un hecho para llevarlo al titular principal del día, la importancia de ese rasgo ha de corresponderse con el tratamiento. Si selecciona escasa potencia como rasgo principal de los atentados etarras hay que optar por un titular de escasa potencia. El problema principal, sin embargo, es ETA y el Día de la Constitución, unidos por el verbo empañar. Un verbo muy sentimental. Flojera. Escasa potencia, cierto. ¿Qué hace Eta en el Día de la Constitución? ¿Cómo es posible que las opiniones de Eta sobre la Constitución (ése es el único sentido de la vinculación establecida por El País) monopolicen el principal espacio informativo del primer periódico español y de otros periódicos? Los atentados terroristas han de ser evaluados sólo por lo que son. Brazos, bazos, páncreas, pulmón. Jamás por lo que representan. ¿No son de escasa potencia? ¿No es cierto que sólo han causado heridos leves? A qué entonces esa obscenidad en la portada. ¿La opinión de ETA sobre la Constitución? ¿Y por qué no abren el periódico con las opiniones de Herri Batasuna? También está ilegalizada, pero hasta el momento habla con la boca. Lo que son, los atentados, y no lo que representan. ¡Empaña! Eta y la Constitución actúan en una longitud de onda diferente. Sólo a los terroristas se les puede ocurrir vincularlas. Respecto a los atentados terroristas, los ciudadanos curamos nuestras heridas y enterramos a nuestros muertos. No analices, muchacho, no analices. Hay un rasgo de lo que son, estos atentados, que sí convendría destacarse. Desde agosto la nueva Eta escasa y asimétrica ha colocado bombas en las comunidades de Galicia, Madrid, Asturias, Andalucía, Valencia, Castilla-La Mancha, Castilla-León y Cantabria. Pero no analices, muchacho, no analices.

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