24 de noviembre de 2004
Los dedos se les hacen huéspedes
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La señora Adela Cortina en su emético de hoy hace algunas aportaciones semánticas de interés, y ciertamente profundas, al problema sempiterno. Llama la atención su distinción entre multitud y masa. A los hombres de la primera los ve unidos “sólo por la emoción”. Pero cuando “les une un foco de interés común, un acontecimiento se habla de masa”. El problema es cuando se dan ambos supuestos. Los artículos de Adela Cortina, por ejemplo. Y sus lectores unidos por la emoción de las ideas que provocan las ideas de Adela Cortina, pero también por el foco del acontecimiento, es decir, por el hecho, quiá hecho…, ¡el acontecimiento! de que el periódico publique hoy un nuevo artículo de Adela Cortina. No menor interés ofrece el neologismo (y es que, aunque viejo, es nuevo para mí) de empoderamiento. Dice la profesora que en la nueva ética de los medios por la que ora et labora está el mandato: “Sí las empoderarás [a las gentes], sí harás lo posible para que lleven adelante el tipo de vida que juzguen digno de ser vivido”. Ah, profesora. Esta mañana y gracias al profesor Gustavo Esteva y a su artículo “El Estado de la sociedad civil y las estrategias del empoderamiento en México” me he convertido en un experto. Ah, profesora. Yo habría ido con usted hasta el fondo de ese abismo si no hubiese advertido otra vez más su doblez. Me parece magnífico que la televisión y los medios en general empoderen a los ciudadanos. Pero yo soy un déspota. El problema es que usted es algo peor. Usted también quiere empoderarlos. Usted también juzga que hay vidas que no merecen ser vividas y que la televisión y los medios pueden contribuir a la mejora ecológica. Pero pensado esto le entra el escalofrío emético: “El tipo de vida que juzguen digno de ser vivido”, escribe. No, profesora: que juzgue usted digno de ser vivido. Ésa es la única salida del verbo. Y no empodere más.
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El empotrado y la Primera Enmienda. El relato de Kevin Sites sobre el crimen de Faluya. Lo traduce El Mundo. Después de grabar la escena: “Inmediatamente después del incidente de la mezquita, informé de lo ocurrido al oficial al mando de la unidad. Vimos juntos el vídeo y su impacto repercutió como un latigazo en toda la cadena de mando, hasta la cúpula (…)





