30 de octubre de 2004
Al fin llega el sintagma Bin Laden irrumpe. Llevaba varios días esperándole. Coinciden varios periódicos españoles en la misma inercia semántica. Acostumbrados a que Eta irrumpiera con un atentado en el final de las campañas utilizan ahora el mismo verbo para la amenaza de atentado. Si hubiera un atentado ya no les quedaría cielo léxico. En cuanto a la destacada presencia de un asesino y sus proclamas en la portada de los periódicos no tengo nada que añadir (aunque me temo que ella sí) a estas palabras de caperucita Goodman, una de las responsables de Democracy Now! “La democracia estadounidense está en situación crítica por culpa de los medios de comunicación de masas, que en gran parte han dimitido de su tarea para servir a otros intereses distintos de la verdad”. Ok.
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Puede que algunos medios presuntuosos justifiquen su tratamiento a Bin Laden como el que se le da a un icono desprendido de su función originaria. El mal. Algo así como la cruz gamada en el culo de un rockero. El estúpido e inmoral tratamiento de icono fósil a un muerto viviente.
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Llegan los libros de un poeta que dejó de serlo. No sé por qué se quitó. Pero entre las razones más convincentes para dejar de escribir figura la repulsión. El hecho inevitable de que te manosee gente sucia.


