27 de octubre de 2004
El enternecedor reportaje de la prensa socialdemócrata sobre Manèle Boufrioua, su hermana Dunia y su amiga Sarra. Otra vez el tiro por la culata. El reportaje acaba siendo una prueba irrevocable de los beneficios de la represión republicana. Las chicas se preguntan: “¿Por qué no puedo ocultar mi cuerpo? ¿Es que no es mío?” Mi cuerpo es mío, dicen. Ah, qué aroma. Erica Jong, el sinsostenismo, el microgynon, las meretrices orgullosas de sí estudiando en Nanterre 2, el orgón, esa máquina sublime. Que las dejen pasar. Aprobaron la selectividad. Si llevan el velo porque mi cuerpo es mío y no es de dios qué problema va a haber. La Ilustración desvela. Mi cuerpo es mío. Así lo dirán orgullosas cuando vuelvan de vacaciones a sus países. Mi cuerpo es mío, destocadas. El velo en mi cuerpo mío se transparenta. Felicidades, Francia.
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Parigi, para celebrar a Francia y el store de iTunes


