30 de septiembre de 2004
Problemas para El Mundo (m). El Corriere della Sera y el diario El Mundo (que tienen un acuerdo de intercambio) publican hoy informaciones sobre los vínculos entre uno de los organizadores del 191-M y un imam saudí. La información básica proviene de la policía italiana y de la interceptación de las conversaciones del presunto asesino, el llamado Mohamed el Egipcio. Algunos fragmentos de estas conversaciones ya se conocían, en especial aquellos en que El Egipcio había dicho que la preparación de la matanza le llevó dos años y medio, un dato que, de ser cierto, desvincularía su origen de la invasión de Irak y de cualquier conspiración electoral. El editorialista de El Mundo (m) parece muy afectado por la revelación de los dos diarios. Y apura el cáliz (el líquido parece fuerte) hasta el fondo. Agua va.
SIC
“Los lectores que esperan recibir una explicación sencilla del mayor atentado terrorista de la Historia de España tal vez estén desconcertados por el hecho de que, en pocos días, hayamos revelado datos que apuntan a Marruecos, a un conexión con ETA y a la participación de Al Qaeda. Deben saber, sin embargo, que ello es la consecuencia de nuestro empeño por recomponer el complejo puzzle del 11-M, investigando todas sus conexiones. Este esfuerzo nos permite esbozar la conclusión provisional de que en el atentado han confluido al menos tres tramas superpuestas. Por los datos conocidos, cabe pensar que unos delincuentes marroquíes manipulados por los intermediarios de Al Qaeda, infiltrados por los servicios secretos marroquíes y con vínculos indirectos con ETA, lograron hacerse con explosivos y semblar la muerte en Madrid. Todo ello bajo la mirada distraída de las Fuerzas de Seguridad. No sería tan extraño.”
RIP
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Definitivamente, Juan Luis Cebrián tiene razón cuando aboga por establecer medidas de control que permitan que la prensa de papel sea “tan respetable, fiable, creíble, y rigurosa como lo es la prensa digital”. Un inenarrable artículo que publica un tal Berlín en el diario El País, y donde se lee, por ejemplo, que “los agitadores neocons han asumido procedimientos de Red y técnicas de coordinación propias de células comunistas”, prueba que a esa prensa le falta mucho todavía para alcanzar semejante grandeza adjetiva.




