29 de septiembre de 2004
Las secuestran y los periodistas dicen que han sido tratadas con respeto.
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La nueva pastoral del Colegio de Periodistas de Cataluña va dedicada a los programas del llamado corazón. El aparato argumental no es muy sofisticado. Se acusa a estos programas de tráfico sentimental, técnicas arteras y difamación continua. Hacia el final del documento, y cabe pensar que por error, la pastoral acierta: “El perseguir, asediar y ridiculizar a personas supuestamente célebres no tiene nada que ver con el periodismo”. Claro que no. Lo único que esos programas tienen que ver con el periodismo es que el Colegio de Periodistas se ocupa de ellos. Y, desde luego, se ocupan de ellos los pastores para no tener que apechugar con el periodismo y sus respetos.
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Veo en las portadas de algunas revistas un ser llamado Gemma Ruiz, que estuvo casado con el ministro Álvarez-Cascos. Probablemente ese matrimonio es el único motivo de su presencia en las portadas. El matrimonio se acabó pero ese ser continúa allí. ¡Cómo se parece a la vida! Alguien del arroyo entra en Palacio. Al poco la expulsan. Pero ya no vuelve al lodo. Bien cierto. El matrimonio es para siempre.




