28 de agosto de 2004

Periodismo (I)

L’indispensabile culo.

“Guardando il cielo stellato ho pensato che magari morirò anch’io in Mesopotamia, e che non me ne importa un baffo, tutto fa parte di un gigantesco divertente minestrone cosmico, e tanto vale affidarsi al vento, a questa brezza fresca da occidente e al tepore della Terra che mi riscalda il culo. L’indispensabile culo che, finora, mi ha sempre accompagnato”.

Enzo Baldoni, último post.

Periodismo (II)

Bob Woodward: «Soy optimista, en Bush y Kerry veo buena fe y ganas de hacer lo que creen justo y moral»
Alessandra Farkas. Corriere della Sera/ El Mundo

Nueva York.- En 1972 dio a conocer, junto a Carl Berstein, el caso Watergate provocando la dimisión de Richard Nixon en agosto de 1974. Y su último libro, Plan of Attak, le costó el puesto no hace mucho al director de la CIA, George Tenet, quien tuvo la desgraciada idea de revelarle, precisamente a él, la reunión que mantuvo con Bush y que condujo al presidente a atacar Irak (le dijo que los arsenales de armas de destrucción masiva existían realmente).
Pregunta.- Plan de ataque es, después de Bush at war (La guerra de Bush), su segundo libro sobre el presidente norteamericano en menos de dos años.
Respuesta.- Me interesaba entender cómo era por dentro. Satisfice mi curiosidad, después de haberlo entrevistado o, mejor dicho, interrogado, durante ocho horas.
P.- Algunos de sus colegas, acusan a Bush y al vicepresidente Cheney de haber transformado la Casa Blanca en un búnker secreto.
R.- También yo lo pensaba antes de recibir carta blanca del propio Bush, que durante todo un año me concedió acceso a documentos y personajes de todos lo niveles. Cuando le mandé 21 páginas del libro aceptó sentarse conmigo durante dos días para discutir sobre el tema, sin restricciones de ningún tipo. ¿Qué primer ministro de cualquier otro país del mundo habría hecho otro tanto?
P.- Hay críticos que le acusan de ser demasiado clemente con Bush.
R.- Mi libro es neutral. Según algunos, retrata a Bush como un líder fuerte y decidido. Según otros, revela que no sabía lo que estaba haciendo cuando nos metió en la aventura iraquí. A mi juicio, demostró confianza en sí mismo y eso dice mucho de su carácter y de su integridad como presidente.
P.- ¿Cuándo descubrió su pasión por el periodismo?
R.- Cuando estaba en el Instituto trabajé limpiando en el despacho de mi padre, abogado. Me di cuenta de que la gente estaba llena de secretos y comprendí que lo que se ve en la superficie no es casi nunca real y que hay que excavar para conocer la verdad.
P.- ¿Nunca pensó en dedicarse a otra cosa?
R.- En la Universidad soñaba con ser escritor. Pero en la marina, a principios de los 60 me convertí en un apasionado de las crónicas.La realidad es mucho más interesante que la ficción.
P.- ¿Qué opina de la película Todos los hombres del presidente?
R.- Es una película muy fiel, fotografió la atmósfera de nuestro trabajo, en el que siempre había más dudas que certezas. Incluso cuando teníamos buenas fuentes, nos faltaban cintas grabadas, vídeos y documento.
P.- ¿ Se tiene demasiado en cuenta la religión en América?
R.- Bush me habló mucho de Dios. A mi juicio, religión y política deben estar separadas y no me parece aceptable utilizar el nombre de Dios por motivos políticos.
P.- ¿Existe todavía periodismo de investigación en EEUU?
R.- Hay algo, pero puede mejorar. Las fuentes son mejores pero el oficio es más difícil porque la gente que detenta el poder se ha vuelto increíblemente hábil a la hora de esconder y manipular los hechos.
P.- ¿Conoceremos alguna vez la identidad de garganta profunda?
R.- Sólo tras su muerte, tenemos un pacto que vamos a mantener.
P.- ¿Es optimista sobre el futuro de su país?
R.- Soy optimista por un motivo. Recuerdo a Nixon como un hombre que utilizó la presidencia como un mero instrumento. Bush y Kerry, en cambio, son distintos y en ambos veo la buena fe y el genuino impulso por hacer lo que consideran justo y moral. Sea quien sea elegido en noviembre, nunca volveremos a tener una aberración como Nixon.

Periodismo (III)

Correspondencias.

“Del muy famoso y prestigioso Harper’s Magazine. En concreto, de un milagro periodístico. Uno de sus también muy famosos y prestigiosos columnistas, Lewis Lapham, ha sido capaz de viajar en el tiempo, parece ser. Le explico el chiste. El citado Lapham publica en el Harper’s de Septiembre (entregado a los suscriptores a comienzos de Agosto y, por tanto, escrito como pronto en Julio) un artículo acerca de la convención republicana (que, creo, no tendrá lugar hasta este fin de semana, o algo por el estilo, y, a fortiori, no pudo haber tenido lugar en Julio, digo). Pues bien, el citado artículo contiene un par de párrafos en los que Lapham describe con algún pelo y alguna señal lo que “ha sucedido” en dicha convención! En eso consiste el milagro. Por ejemplo, de detalles de la forma en que Bush accedió a la convención, en Nueva York, e incluso de los contenidos de los discursos allí pronunciados, todo ello antes de que haya sucedido! Aquí reproduzco un par de textos relevantes:

En un momento, Latham habla de “the platform on which [George W. Bush] was trundled into New York City this August with Arnold Schwarzenegger, the heavy law enforcement, and the paper elephants”.

“The speeches in Madison Square Garden affirmed the great truths now routinely preached from the pulpits of Fox News and the Wall Street Journal–government the problem, not the solution; the social contract a dead letter; the free market the answer to every maiden’s prayer–and while listening to the hollow rattle of the rhetorical brass and tin, I remembered the question that [Richard] Hofstadter didn’t stay to answer. How did a set of ideas both archaic and bizarre make its way into the center ring of the American political circus?”

Los verbos conjugados en pasado ponen los pelos como escarpias.”

Cordialmente,
Andrés F. Minguez”

En Harper’s, respuesta de Lapham. Licencia poética. La poesía como estercolero: “As Mr. Ostrowski properly notes, the rhetorical invention was silly. The mistake, however, is a serious one, and if I’d had my wits about me as an editor, I wouldn’t have let the author mix up his tenses in manuscript or allowed him in page proof to lapse into poetic license. Both of us regret the injury done to the magazine and apologize, wholeheartedly, to its readers.”

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