27 de agosto de 2004

Historias edificantes (II). La historia de Memet Costel, Dumitu Garofita y sus tres hijos. La agencia Efe la liquida con cuatro bajonazos. Sólo hay que seguir las comillas.

1. “Una pareja dejaba a dos de sus hijos atados a la cama mientras mendigaba”

2. “Por seguridad” [¿Se oye el coro de risas enlatadas?]

3. “Que se escaparan o que causaran algún problema”

4. “en perfectas condiciones” [una vez ingresados en el Centro Materno Infantil de Oviedo]

Por fortuna está Patricia del Gallo en El Mundo, explicando por qué una cuerda (en realidad, una cinta) edifica. La cuerda impedía que los niños pudieran tirarse balcón abajo, mientras los padres salían a mendigar. Es jodido. Realmente jodido. Sólo hay que comparar esa cuerda con la consciencia de Jesús Gallego, el ejemplar empleador de Ruth pez en el agua. Adónde vas a parar, una cuerda. Una cosa es ahorcarse con hilillos de mermelada. Y muy otra una cuerda.

Difuminado (II)

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La foto de Eloy Alonso que va con el reportaje de Patricia del Gallo. El rostro de la joven Dumitu está difuminado. Aunque sin hipocresías babosas. Como una severa virgen civil de Romero. Me gusta. Dice Gould sobre el Rapport des commisaires chargés par le roi de l’examen du magnétisme animal: “Escribieron, con el desprecio apenas contenido que hace del informe de Lavoisier a la vez una obra maestra de retórica y un modelo de método experimental (los dos no son incompatibles, porque los procedimientos objetivos y escrupulosos no requieren neutralidad, sino únicamente un estricto cumplimiento de las reglas del juego):”

La joven Dumitu, desde ese segundo plano, muestra la foto de uno de los tres hijos cuya custodia ha perdido. Un bebé. ¡Y al bebé le han rayado los ojos! Escribe un reportaje veraz, como la periodista Del Gallo. Redacta y ejecuta una fotografía bella, cierta y beligerante. Y espera luego que los procedimientos de edición apliquen el zapaterismo vigente. Pero ese gesto tiene moraleja. ¡Vaya si lo tiene! Observen la secuencia. La joven Dumitu. Mostrando una foto a la cámara. La foto de su bebé. Con orgullo. Con poder. Era suyo. La madre que muestra a su hijo. Pero cuando la foto llega al periódico, le rayan los ojos. El jefe de edición. Tipo legal. Sabe que Dumitu ya no ejerce soberanía alguna sobre su hijo. El Centro Maternal de Oviedo. En perfectas condiciones. De re-vista.

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