3 de julio de 2004

Jardín atlántico. El tipo de belleza tan inoportuna que te comunica que has de morir. Medianoche. Desde lo alto del minarete el muecín grita desgarrado que Marlon Brando ha muerto. Abucheos generales en el jardín. Habrá unas treinta o cuarenta personas y algún periodista. El jardín más parecido a España. Hace horas que casi todos lo sabían. Yo viajaba con mi maleta. Llevan horas hablando frente al mar. En ningún atolón ha salido el nombre de Brando. Son gente alfabetizada. Desde el atardecer se han intercambiado, incluso, una docena de párrafos inteligentes. ¿De qué se habla en España? ¿De qué sirve?

Necrología de Brando. Es decir de mí. En el insoportable desenfoque patético de esos textos que comienzan con la última vez que vi al muerto hay una explicación plausible. La necesidad de hablar no de lo que ha muerto sino de lo que va muriendo. Plausible. Sólo jode el disimulo.

Uno. Cine Arenas, de la Cruz Cubierta, frente al callejón de los gitanos. Alrededor de 1964 reestreno de “El rostro impenetrable”. Decido tenerlo y fracaso. Y una frase para siempre, una de esas frases que no significan nada y que no sé por qué están ahí. Más allá del valle no hay ningún camino.

Dos. Filmoteca de Mercaders. Setentas. Marlon en camiseta imperio. Yo llevo camiseta imperio, contrariamente a la mayoría de mis amigos, que van con la camisa a pelo, porque les parece más moderno y seductor. Cometen un grave error. ¡Ahí están los resultados! Reafirmación en el Imperio hasta que pase la juventud y la camiseta se vuelva sonrojante e inútil. Así se hizo.

Tres. Un cine de Roma, cerca del Vaticano. Cae un diluvio. Una pareja fuma en las butacas de delante. Año 1973. Lo encuentro maravilloso y enciendo mi pitillo. ¡Es la libertad, estúpido! El último tango. Temprana, radical y definitiva extirpación del virus romántico. La sodomía. Mareando la perdiz. Hasta ahora. Queda tiempo, ahí está Goethe.

Cuatro. Ochentas. Ya no hay recuerdos. Sólo notas. Brando. El Padrino. La primera vez que Hollywood da a la Mafia un tratamiento político. Caballar. Brando susurra como Andreotti.

Así lo dejo dicho.

Comments are closed.

-->