26 de junio de 2004

El redactor del teletipo seminal acoge con gran decepción la absolución de Xavier Tamarit. Subraya que la Audiencia ha redactado la sentencia en un día (¡y no es para subrayar la demora!) y que Tamarit ha sido absuelto por falta de pruebas. Es procedimiento moderno que cuando se quiere llamar criminal a alguien se mencione la falta de pruebas. Nadie debería equivocarse: no es que vayan, los periodistas, a la caza del hombre; no es que con estos procedimientos de rateros traten, obsesivamente, de garantizar el sosiego de las familias. No. Sólo se preocupan de ellos mismos. De preservar un átomo imposible de vergüenza.

Hay movimiento en el lago. Son las horas cruciales del 13 de mayo. Alterno el diferido con muscat de Frontignan. De tal manera, que parece directo. Acebes felicita a la policía por haber detenido, después de sesenta horas, a algunos implicados en la matanza. Todo el mundo felicita a la policía. Incluso la felicitan los que, solapada o francamente, critican al gobierno por haber dejado que mataran a doscientos españoles. ¡Oh, desdicha, tienes nombre de mujer! ¿Por qué critican al gobierno y felicitan a la policía? ¿Por qué no felicitan también al gobierno? ¿Por qué no criticaron antes a la policía?

El error Rajoy, inmenso, aparece poco después de las nueve para ordenar al pueblo que se disuelva. El diferido permite ver cuán innecesario era. La movilización esemesiática era hasta ahora más bien discreta. Un par de conexiones. La palabra antidisturbios. Y reducida a Madrid. Pero es Rajoy el primero que habla de los manifestantes que se van congregando frente a las sedes del PP en toda España. Les ordena que se retiren. No dice exactamente eso, pero da igual. Y, por supuesto, da igual, que sea una orden democrática. Hay una tecla que salta y saltará en el hemisferio izquierdo español al oír una infatuada voz de derechas, y gallega, dictando órdenes por la radio. Por convocar, Rajoy convoca hasta a Rubalcaba, gran especialista en rematar balones a puerta vacía, gol del Alavés. Ahí está. Dice que los españoles se merecen un gobierno que no les mienta. Y que el Partido Socialista conocía “las líneas de trabajo” de la policía y que las calló por sentido del Estado. Estas palabras han dado mucho que hablar desde que se pronunciaron. Han dado lugar a infinitas teorías conspirativas, a cuál más ridícula. Lo que el el Psoe sabía. En el diferido se observa claramente que lo que el Psoe sabía era nada. El farol de Rubalcaba, a toro pasado, reluce en el lago como una hoguera pirata. El Psoe ha callado, dice. Da risa. Aunque ahora gobiernen da risa. Lo que sabía el Psoe se parece mucho a lo que sabía la Ser. Llevan toda la tarde, cada dos palabras vuelve el ritornello, aludiendo a la exclusiva de las dos de la tarde. La exclusiva era que el Cni trabajaba al 99% ¡exactamente! con la pista islámica. Esta exclusiva se produce cuarenta y ocho horas después de que se encontraran en la furgoneta las aleyas. Después de que Eta negase por dos veces. Tras saber que el explosivo no era el habitual de los terroristas españoles. ¡Y no han podido llegar al cien por cien! El problema es que semejante notición obligue al jefe del Cni, un fiera, a desmentirlo. Por supuesto ni la Ser ni el Psoe ni nadie adelanta la detención de cinco personas. Lo que el Psoe ha callado. Caído de bruces, al filo de las diez de la noche, ¿qué diez, qué noche, qué bruces?, oigo como, insensiblemente, lentamente, con una delicadeza extrema, la última gota de Muscat resbalando, oigo como el dato que la cadena Ser les ha ido avanzando vira y vira, il mondo vira. El dato ya no es el 99 por ciento, sino las detenciones. Lo que sabían. Lo que han callado. Presumiendo de topos. Animales ciegos.

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