31 de mayo de 2004
Darwin aparece con cierta frecuencia en los periódicos, en noticias vinculadas con la enseñanza en los Estados Unidos. Que en las escuelas de un Estado u otro el creacionismo ha sustituido a Darwin como explicación del mundo. Este tipo de noticias provocan en ciertas personas alfabetizadas un rechazo comprensible. Hay gente de izquierdas, vagamente progresista, entre esas personas. Pero no es que defiendan a Darwin: sólo odian a América. Entre las variadas formas de medir la prodigiosa ignorancia española, y dentro de ella, destacadamente, la ignorancia progresista, está el caso de Darwin. Hace dos jueves aparecía en la edición catalana de El País un artículo del profesor y crítico Jordi Llovet donde se discutía, con alguna pincelada irónica, la lista de los llamados libros del Fórum. Porque, en efecto, el Fórum ha creado su propia biblioteca. Selecta la llama. En el mencionado artículo Llovet criticaba la inclusión de Darwin en estos términos, y sólo en ellos: “El origen de las especies, de Darwin, lleva in nuce, la doctrina que alimentó el mito de las razas superiores, comenzando por la exaltación de la raza aria durante el Tercer Reich”. Al jueves siguiente, Eduard Gonzalo, el responsable de la Biblioteca Selecta le contestaba en otro artículo. Y justificaba la inclusión de Darwin. Es decir, pedía perdón: “Por lo que respecta a Darwin, a pesar de que la teoría de la evolución haya dado origen al darwinismo social, es imposible olvidar el gran debate intelectual que propició y su importancia para el desarrollo de la genética y la biología. Sucede simplemente que Darwin tuvo mala suerte, pues como César encontró el traidor en su propia familia (su primo Galton desarrolló las teorías de la eugenesia). Darwin es un claro ejemplo de los desastres a que puede dar lugar extrapolar a la ética las teorías científicas.”
Ésta puede ser una clara metáfora del vuelo que alcanzan los diálogos del Fórum. También, desde un punto vista local, de la irrisoriedad de la polémica intelectual catalana. Pero, sobre todo, es un ejemplo imbatible del origen de la especie progresista española y una evidente confirmación práctica, más que del darwinismo, de su necesidad.
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Una oposición supeditada al gobierno en política exterior: Kerry, en contra de fijar una fecha fija para la retirada de Irak, porque antes debe haber elecciones.


