28 de febrero de 2004

El Rey pasará este fin de semana en Polonia, donde participa en cacerías de faisanes y bisontes. El monarca pasó la noche en una cabaña de la guardia forestal cerca de la ciudad de Pisz, en la zona de los lagos de Elk, región de Mazuria. Estaba previsto que también participara ayer en una partida de caza de un bisonte europeo. El bisonte estuvo en peligro de extinción después de la Guerra. Hoy sábado, el Rey dedicará el día a la caza de faisanes en el río Narew (foto superior).
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Un día pregunté a Nevenka si nunca había sido la novia de su padre. La respuesta de Nevenka fue: —Yo he gustado a todos los hombre menos a mi padre. ¿Más simetrías? ¿Más asociaciones? ¿Más casualidades? Hay más, desde luego, pero entre todas ellas destaca, por terrible, la de que Nevenka se entregara a un hombre de la edad de su padre (y un trasunto de él, evidentemente) por el que más tarde sería acosada. Desde mi punto de vista, una vez que Ismael Álvarez propuso a Nevenka Fernández ir la número tres de su candidatura en las elecciones municipales, pero, sobre todo, una vez que, ganadas las elecciones, le ofreció la Concejalía de Hacienda y Comercio, que ella aceptó, no había ninguna posibilidad (y subrayo, ninguna) de que este hombre no acabara en la cama con Nevenka Fernández. No había ninguna posibilidad, insisto, de que ese hombre no acabara con ella en la cama. Eso lo sé yo, lo sabe usted, lector, y lo sabe cualquiera con dos dedos de frente. ¿Cómo es posible entonces que no lo supiera el padre de Nevenka? Y si lo sabía, ¿por qué no alejó a su hija de Ponferrada tan lejos como le hubiera sido posible cuando se enteró de lo que Ismael Álvarez le había ofrecido. Tengo para mí que el enamoramiento pasajero de Nevenka por el alcalde no fue sino su último acto de sensatez antes de tirar la manta. El alcalde, en efecto, representaba todos los atributos del padre y Nevenka, siempre en mi opinión, se entregó a él como una forma de dar satisfacción a ese padre esquivo (“yo he gustado a todos los hombre menos a mi padre”). Cuando este padre la decepcionó nuevamente, Nevenka dijo hasta aquí hemos llegado, no seré sensata nunca más, y entonces fue al juzgado, denunció los hechos y lo puso todo patas arriba. Nevenka guarda ahora unas relaciones afectuosas con sus padres. Dice que ha conseguido quererlos como son, aunque no participe ya de sus valores. No me resisto a señalar la coincidencia de que Lucas, su novio, padece soriasis, igual que el padre de Nevenka. Las coincidencias, cuanto más casuales parecen, más significado tienen. Y más conmovedoras resultan.
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Todos los leoneses son valientes y tienen coraje.




