27 de febrero de 2004

En el laboratorio dejó ayer clavada el que firma Chema Pascual esta frase de la sociedad Johnson/Boswell: “El deseo de novedad que despierta la vulgaridad de la vida puede verse temporalmente satisfecho con las invenciones extravagantes de una mente caprichosa, pero los placeres del asombro se agotan enseguida y el espíritu sólo puede entonces reposar en la firmeza de la verdad”. It’s the journalism, stupid! La novedad, la verdad. La gente se persigna en el avión y permanece fatalmente desprotegida desde la cruz a la raya en el coche. Puede que mueran más en el coche debido a la falta de precauciones. Un importante periodista, hace tiempo: “¿Cómo íbamos a publicar destacadamente las noticias de los asesinatos terroristas si entonces sucedía uno cada día”? La novedad, la verdad. Portada para el avión que cae: mueren trescientas personas. En el mes en que el avión ha caído han muerto trescientas personas en España en accidentes de tráfico. Hoy tres, mañana una, pasado dos. Sin noticias. La novedad, la verdad. Hay algo más de mil asesinatos en España al año. De todos y cada uno de ellos hay noticia. Si se trata de asesinatos a mujeres en los que se sospecha violencia de género, la noticia se da muy ampliada. (Digo sospecha: porque la novia del hincha asesinado en Galicia murió ayer a media columna en la mayoría de periódicos sin que nadie adujera violencia de género: drogas, drogas, han dicho de inmediato). Los asesinatos tienen buena prensa: mil al año. En cambio, en España se suicidan cada año alrededor de tres mil quinientas personas. Ya es la segunda causa de muerte entre los jóvenes: ni una línea sobre tal violencia. La novedad, la verdad. Parece que el primero que dijo que la información de suicidios provocaba suicidios fue Paul Aubry en Le contagion du meurtre (1896). Monsieur Aubry no pensó que la vida también se contagia. La estupidez (la inmoralidad) del contagio sólo se defiende en la prensa magufa y en los libros de estilo de algunos periódicos. Se tragan tres mil quinientos suicidios al año. Excepto si el suicida es famoso, claro. Uno de esos exquisitos momentos en que lo verdadero deja de ser vulgar.

¡Visca Espanya, manque pierda! (Pasqual Maragall)

Comments are closed.

-->