11 de febrero de 2004

Era tan cabal y profiláctico, tan buen hombre, que escribía tolerancia cero para no contagiarse de intolerancia.

Escribe Pinker que el concepto acaba infectando el eufemismo y de ahí que el eufemismo tenga una vida corta. Cita varios ejemplos en lengua inglesa: water closet que pasa a toilet que pasa a bathroom que pasa a lavatory. Nunca he acabado de saberlo con seguridad pero alguien me dijo que puta fue, en tiempos, un eufemismo de prostituta. Más que de infección cabría hablar de desgaste: la fricción entre concepto y palabra acaba desgastando a esta última hasta que llega un momento en que el eufemismo ya no puede cumplir su función atenuadora. Ya no tapa. Pero este proceso sólo se produce a partir de que el eufemismo se reconoce como tal. Porque mientras el eufemismo opera en la clandestinidad el desgaste no se produce. Nadie ha visto todavía la necesidad de eliminar expresiones como accidentes de tráfico, accidentes laborales o, uno de mis favoritas, cuatro magrebíes murieron ayer al volcar la patera…. Gozan de una salud extraordinaria. Y son eufemismos mucho más eficaces que invidente o daños colaterales. Los muertos se ven menos en cuanto se los vela con accidentes de tráfico o laborales. Y qué decir de la hipnótica prosa periodística cuatro magrebíes murieron ayer al volcar la patera con que los muertos caminan hacia el inmediato olvido siguiendo como ratas a su flautista.

Llega una carta en que un grandísimo intelectual norteamericano pregunta si Cataluña no es acaso un suburbio de Barcelona y se interesa por su localización en la ciudad y tamaño exacto.

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