28 de enero de 2004
No ens acollonim!, cridava amb els collons tallats.
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Una gran noticia es una exclusiva para el que la publica y una filtración para la competencia. (Cuando el dedo señala a la luna el periodista de la competencia mira el dedo: ¡es lo único que tiene a mano, pobrecillo!) Lo demuestra el propio diccionario de la Academia, que nunca publica noticias sino sólo refritos de lo que ocurre en la calle, al incluir este cómico pleonasmo en su definición de filtrar. Si filtrar es divulgar indebidamente información secreta, se sigue que hay un método debido de divulgarla. Éste, claro:
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Si Jesús Molina fuese el pseudónimo del director de Abc, José Antonio Zarzalejos, (pseudónimo al que recurriría para publicar determinadas informaciones), se añadiría, a la gran novedad de no contar con un director informativamente ágrafo, una cierta voluntad de transparencia. Porque, por lo general, cuando un director de periódico trae una noticia toma como pseudónimo (y taquígrafo) el de una persona real, física, redactor de la casa. Lo que, sin duda, complica las cosas. E, incluso, muchas veces, no toma uno, sino muchos: el irrevocable colectivo que responde al nombre de Redacción.
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Ante la verdad algunos enfatizan la canallada. La presunta canallada del Partido Popular al gobierno catalán, desvelando los viajes de Gulliver. Detrás del énfasis suele haber el implícito peligrosísimo de que si todos fuéramos puestos a observación y alguien la fuera divulgando con fría dosificación y estrategia el mundo reventaría. El implícito del relativismo moral.


