25 de enero de 2004

Teresa Giménez (la novelista erótica: su última y excelente obra: Polvo de estrellas) me envía un recorte del diario El Correo donde se explican algunos rasgos sustantivos del currículum de Juan José Imaz, el nuevo presidente del Partido Nacionalista Vasco. Se trata de una noticia sensacional y que, como tal, no ha merecido más que una atención menor. El currículum se presenta debidamente jerarquizado. De Imaz se dice, primero, que es el presidente del Pnv. Luego se enfatiza su doctorado en Ciencias Químicas, especialidad polímeros. Y finalmente, con un previo redoble de tambores, se añade que es un gran astrólogo, que trazaba con frecuencia la carta astral de sus compañeros de gobierno y que en el Consejo del Gobierno Vasco se montaban grandes polémicas a cuenta de sus predicciones. La jerarquización del currículum es engañosa y errónea y debería corregirse, en la medida en que el currículum sea una noticia veraz y organizada sobre los títulos de cualquiera. Debería decir: Juan José Imaz, astrólogo y presidente del partido nacionalista vasco es también un buen aficionado a los polímeros. El bloque supersticional quedaría así agrupado (aunque con razonables dudas sobre con cuál de las dos supersticiones se arranca) y subrayadas las actividades principales de Imaz. Y sólo luego, a qué dedica el tiempo libre. Cuando en un mismo organismo conviven la superstición y la ciencia, es la ciencia la que automáticamente queda relegada a un papel secundario, anecdótico, casi jocoso. Una chaladura.

La publicación, antes de la invasión de Irak, de Bush en guerra, el libro de Bob Woodward, estremeció a algunos espíritus sensibles. Variadas razones. En mi caso por la actividad ritual a que se dedicaba el reducido grupo: Bush, Rice, Cheney, Powell, antes de establecer cada mañana el lote de sus hazañas bélicas. Rezaban. Coralmente rezaban. Ahora se sabe que los vascos están en manos de chamanes, por si no se sabía.

Dados los delinkuentes escorzos que lleva vistos cuando se acerca por aquí, Mariano Gistáin informa de una página utilísima donde Miguel Moliné recoge, pulcra y finamente vestidos, muchos de los mejores artículos que se publican cada día. Por encima de cualquier otra cosa internet es una filantropía. Permítanme: la fase próxima de la democracia política. Y aún hay gente que se apunta a las oenegés.

Comments are closed.

-->